Daniel Alvarez Veizaga

“Qual è ’l geométra che tutto s’affige per
misurar lo cerchio, e non ritrova, pensando,
quel principio ond’elli indige, …”
Paraiso, Canto 33, 133-135.

En este mes de mayo he estado completando la obra “Sonidos del Titikaka” comisionada por el talentoso guitarrista y buen amigo Fidel Ramírez. Cuando empecé a elaborar los bocetos de la obra no creí que ciertos símbolos de la cultura andina iban a relucir poco a poco y salir a la superficie con una fuerza indomable. Sin embargo no me extraña, esta relación sutil con la música y los símbolos ha sido constante en mi vida.

La obra en cuestión consiste en cuatro pistas de audio fijas que están ubicadas en un espacio cuadrafónico (una en cada pared del recinto) y al centro la guitarra. Los oyentes podrán o no moverse en el concierto. Seleccioné la música de las pistas fijas de acuerdo a un ordenamiento geográfico de las diversas músicas que suenan alrededor del Lago Titikaka. Estas son: Al Norte la región de Camacho, Ayarachi hacia el Oeste, al sur a región de los Urus y al Este la provincia de Omasuyus. Este “carnaval” de músicas autóctonas forman diversas densidades en la textura, ordenados en módulos según las teorías de distribución de Poisson. Muchas de estas músicas autóctonas cumplen con un ritual dentro de ciertas fiestas durante el año y principalmente con los tiempos de cosecha, por lo tanto se corresponden en el orden de aparición de estas músicas/danzas en “Sonidos del Titikaka”, siendo el clímax narrativo y de densidades la época de la Anata, época de lluvias y de producción agrícola.

Un primer boceto de la obra quedó de la siguiente manera:

Ya en este primer boceto pude identificar esta representación de la “Guitarra/Lago” como un elemento indivisible que representa el centro, la cuenca, la caja de resonancia…

Fui comprendiendo la riqueza de esta música originaria empleada mediante un análisis frío y también comprendiendo el contexto con varios libros, artículos y el inmenso apoyo del investigador de música andina y amigo Bruno Petricio. Mientras entendía un poco de este inmenso mundo musical y ritual andino compuse la linea de guitarra, que al tener la facilidad de la “scordatura” aproveché de afinar tres de las seis cuerdas un cuarto de tono mas abajo, para contar con una paleta mas amplia al momento de interactuar con estas danzas/músicas autóctonas que no están temperadas en ningún particular sistema fijo.

En ese entonces ya fluctuaban en mi mente algunos símbolos, el Número 4 (por el sistema cuadrafónico), el 5 (las cinco fuentes de sonido), el 20 (su multiplicación y la base formal de mis primeros bocetos), el Lago/Guitarra y ahora esta dualidad y simetría entre las cuerdas (3-3), que casi como las tropas de sikus podían complementarse para formar melodías y armonías. Dualidad que poco a poco fue llamando finalmente al mayor símbolo de todos: la Chakana.

En el plan formal de densidades de “Sonidos del Titikaka” adecué los parámetros de la distribución de la fórmula de Poisson para obtener cinco módulos de guitarra sola, sin el acompañamiento de las pistas fijas. Me encontré buscando un hilo común para estos cinco solos de guitarra (que de hecho fueron los últimos que compuse) y la respuesta aparecía en el horizonte por si misma. Necesariamente tenía que tener que ver con el espacio/tiempo de los módulos: los cuatro puntos cardinales y el centro, la representación geográfica (incluso astral) … es decir La CHAKANA!…el símbolo más antiguo de los Andes.

Chakana

La imagen que apareció velozmente en mi mente fue una representación típica de las ondas de sonido que vienen de cada uno de los parlantes de la instalación cuadrafónica, que fácilmente pueden fundirse con la Chakana, con la Guitarra/Lago al centro.

El símbolo de la Chakana es muy extenso y no es la intención de este escrito ahondar en ello, sino mas bien describir las resonancias que pude encontrar durante el proceso creativo de “Sonidos del Titikaka” y las diferentes visiones de la Chakana.

Chakana es una palabra polisémica que significa puente, ventana, escalera, estrella (la Cruz del Sur), instrumento.

La Chakana viene a ser una representación indical de las estrellas que conforman la Cruz del Sur que es especialmente visible en los Andes en el mes de mayo, especialmente el 3 de mayo, el símbolo de la Chakana es una representación geográfica/astronómica que vincula la tierra y el tiempo con el espacio.

Sin embargo en la construcción de este símbolo, si uno ve entre las líneas y detrás del dibujo, deriva de la abstracción de un diálogo proporcional entre el círculo y el cuadrado, dos figuras complementarias de la siguiente manera:

Encerrando la tecnología de la raíz cuadrada de 2, el número pi y la cuadratura del círculo. Además de
la diagonal transversal que es el puente o paso entre estos tres mundos, descritos como 3 círculos y 3
cuadrados de diferentes tamaños (3 cuerdas – 3 cuerdas en la guitarra en diferentes frecuencias).

Este vínculo o puente también es simbolizado por la Chakana mediante los siguientes conceptos:
– Uqhu Pacha – Mundo de abajo.
– Kay Pacha – El mundo de aquí.
– Hanan Pacha – Mundo superior.

Estos diferentes mundos o dimensiones podían ser atravesados mediante el instrumento “Chakana”, unidas por estas serpientes, que se forman en el perímetro del símbolo, al igual que la serpiente que se dibuja en la famosa pirámide del Templo de Kukulkán de Mexico. La serpiente sinuosa y el agua están asociadas en muchas culturas, de hecho la letra “M” de nuestro alfabeto deriva de esa representación del alfabeto proto-semítico e inclusive de los jeroglíficos egipcios de las olas del agua o la de un río visto desde el cielo. No es diferente en la cultura andina.

La letra M

Entonces la escalera/instrumento/puente/serpiente tiene una asociación profunda con el agua y especialmente con el Lago Titikaka, puesto que en los templos de la Isla de Amantani del Lago Titikaka la simbología de edificios circulares y cuadradas es muy clara. También el agua y especialmente un cuenco con agua (cuenco/guitarra), fue usado por los astrónomos antiguos para observar el cielo con gran precisión, muchas veces sobre la pirámide de Akapana en Tiwanacu, región cercana al Lago Titikaka, un edificio basado en los puntos cardinales y la geometría de la Chakana.

A esta altura de mi experiencia con el Símbolo me parecía que las conexiones llegaban a un punto de éxtasis y de mucha inspiración para seguir con la composición de la música. Sumergirme a esas músicas hipnotizantes tan cercanas, por mi contexto en la niñez y adolescencia viviendo en Bolivia pero también tan lejanas ahora que vivo en otro continente, ha significado un reencuentro con el Símbolo, el Número y un despertar profundo en mi interior. Es por eso que dejo escrito esta experiencia, porque son regalos de la vida que valen la pena compartir y también porque no deseo olvidar.

Al iniciar este proyecto recurrí a Google Maps para imprimir un mapa del área de trabajo, es decir el Lago y los territorios musicales en los cuatro puntos cardinales…es decir, hice una cruz con centro en el Lago Titikaka y “escuché” alrededor o mejor dicho, hice al Lago escuchar a su alrededor … Al enterarme que la Chakana puede tener una representación planimétrica a gran escala, (La tecnología de un GPS hace miles de años!?) la conexión entre el símbolo y la obra musical llegó a un punto extremo, que me hizo sentir ante un abismo, me vi a mi mismo infinitamente pequeño y volví a sentir algo que no sentía desde hace mucho tiempo: La música, las matemáticas, el símbolo como una sola entidad. La planificación territorial a larga escala de los pueblos ancestrales parece haber sido diseñada por las lineas geodésicas que derivan de la Chakana con el centro en Tiwanaku, coincidiendo los puntos importantes con Oruro, Potosi, Tiwanaku, Nazca, Pukara, Cuzco, Machu Picchu, Cajamarca. También conocida como la “Ruta de Wiracocha”. No se si esto sea cierto, no soy un experto en el tema ni nada parecido, pero estas resonancias de espíritus, resonancias metafísicas han resonado fuertemente en mi.

Últimos compases “Hanan Pacha”

El Hanan Pacha o mundo celestial, el Paraíso de Dante, es la última pieza que conforma “Sonidos del Titikaka”, musicalmente dividí los planos de la guitarra en tres, quizá representando a los 3 mundos de la cosmovisión andina, y mediante un proceso de quitar elementos sucesivamente todo se cristaliza en un sonido agudísimo, un armónico extremo de la guitarra, casi inaudible, repetido 4 veces. Al igual que en la comedia de Dante, donde cada uno de los tres libros terminan con la palabra estrella. Finalmente el Lago Titikaka es esa gran cuenca donde se reflejan las estrellas. Un reflejo de otros mundos…

No estoy seguro, pero quiero creer que hace unos días, el 3 de mayo cuando la constelación del Sur fulguraba con más fuerza en el otro hemisferio, me encontraba escribiendo los “Sonidos del Titikaka” desconociendo en esos días, lastimosamente, la importancia de dicha fecha.

11 de mayo de 2021